Arte eta kultura
Cualquiera que atajara la pelota que a Jorgito Chopin le sacudieron aquel sábado en San Isidro, no hubiera hablado de otra cosa, pero él anduvo por el vestuario exhibiendo los guantes mágicos color rosa recién estrenados que le protegían sus dedos de pianista, y riéndose. Los locales quisieron mostrarse ante su gente jugando contra Once Corazones un partido durísimo y cuando el loquito Chopin agarró la última pelota con las dos manos, se fueron a llorar a la iglesia...
La gente miraba desde unos escalones sobre parapetos de caños y era una linda tarde para jugar. Un sol de octubre, muchas minas vistosas, unos pibes rubiecitos chillando y Once Corazones propuesto a jugar prolijo, como siempre, pero chocaron contra un equipo de camisetas de rugby y pierna demasiado fuerte que protestaba todo, así que decidieron no discutir con nadie sin descuidarse atrás.
adelante ajustando bien bigote bigotudo bola campo centro chau chopin cogote corazones cuatro entraron era escena escrito final fue gente guantes hamaque hombre inmediato invisible isidro izquierdo jorgito juez jugar mueva nene once partido pastito pelota penal pidiendo puta quelo recordarle reglamentariamente rosas rubiecitos san segunda tiempo tres unos varela vestida vuelta