Internazionala
Derrotado por las FARC, derrotado por el pueblo, derrotado por la justicia, Uribhitler no tiene ya nada que decir sobre el futuro del país, precisamente porque la flauta con la que pretendía ”encantar la serpiente” era falsa.
Ocho años perdidos para la paz con la promesa de un triunfo rápido contra la guerrilla de las FARC. Ocho años después las FARC siguen ahí, combatiendo, a pesar de los miles de millones de dólares mal-gastados en una guerra inútil y su componente virtual (medios oligárquicos) también perdido.
Ocho años en los que el pueblo ha soportado la carga de las equivocadas políticas de guerra, las cuales se han visto reflejadas en el desmoronamiento de la salud, la educación, los servicios públicos y en la cuestión social. Ante esa política de guerra, el pueblo se ha levantado. Ha ”caminado la palabra”, ha endulzado la lucha, ha exigido sus derechos conculcados, ha convertido en un trasto viejo la ”política de seguridad democrática” que, sin embargo, ha mandado a la cárcel a más de 7.000 inocentes colombianos a la cárcel.
Cuántos inocentes además han sido asesinados mediante la modalidad criminal de las ejecuciones extrajudiciales (”falsos positivos”), de las masacres, de las desapariciones forzadas, y cuántos han sido despojados de lo único que les permitía el susutento: la tierra, y han sido arrojados a los brazos de los cinturones de miseria y, algunos, de la delincuencia.
Ocho años pretendiendo reducir a la justicia y sus consiguientes ”choques de trenes”. La corrupción histórica del congreso y el asalto narco-paramilitar que pretendía ser institucionalizado, lo convertieron en una cueva de delincuentes que abrazaba el proyecto narco-para-fascista. La Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia demostraron que todavía hoy hay sectores que defienden la democracia burguesa y se pellizcaban ante la evidencia de que 4 años más de Uribhitler significarían el desmoronamiento estatal y sus bases jurídicas y económicas y su sustitución por un estado mafioso, cosa que logró implantar parcialmente.
Hoy, ocho años después, mejor sería mantener la boca cerrada y dedicarse a lo que debe hacer todo gobernante, gobernar con humildad. Es hora de callarse!, porque durante ocho años escuchamos una diatriba contra la paz, contra la democracia, que producía un ruido ensordecedor pretendiendo que no oyéramos los escándalos en el manejo de la cosa pública, las relaciones con la mafia narco-paramilitar, los fraudes y cohechos, los negocios familiares fraudulentos, el robo descarado de los dineros estatales.
A callarse!!, porque no tiene nada nuevo que decir. ”En boca cerrada no entran moscas”, reza el adagio popular. Mas Uribhitler, que ya está muerto políticamente, a la espera que la justicia mande por él para meterlo ”en el pote” (cárcel), está con las moscas en su boca. Y aún así pretende continuar vendiéndonos su cuento de nunca acabar.
Es hora de callar! Esperemos que el que venga tenga la certidumbre que la cosa se maneja con una gran dosis de humildad y de patriotismo. Que entienda que sin paz es imposible desarrollar cualquier política diferente a la guerra. La guerra es el monstruo que todo lo engulle. La paz, por el contrario, es el camino seguro para transitar un camino de realizaciones del ser humano. Porque de eso se trata, de la felicidad de los colombianos.
Sssshhhhhh!!!
blica boca callarse camino cerrada colombianos contrario corte cosa democracia desmoronamiento diatriba diferente engulle ensordecedor escuchamos farc felicidad fraudes guerra hora hoy humildad inocentes justicia mafia manejo mantener monstruo ndalos ntos ocho paz perdidos porque pretendiendo pueblo ramos rcel relaciones ruido sssshhhhhh transitar trata uribhitler