Thursday, December 15, 2005


Internazionala

Tomarse en serio el catastrófico cambio climático

        

¿Cómo hace un activista para convertirse en activista? ¿Cómo elige en qué asunto o asuntos trabajar? ¿Y cómo decide cambiar de prioridad y trabajar en un tema nuevo, quizá continuando con el anterior, o quizá no?

Ted Glick

He estado pensando en esto últimamente. He estado haciéndolo debido a mi propia situación personal.



Hace unos dos años tomé conscientemente la decisión personal de que quería dedicar una parte mayor de mi energía a la cuestión del calentamiento global. Esto pasó tras 30 años en los que los principales asuntos en los que trabajé fueron la paz, los derechos de los inquilinos, el desarrollo vecinal, el racismo, la creación de asociaciones y la política independiente.



No fue una decisión tomada de la noche a la mañana. Creció en mí durante varios años según leía, estudiaba y seguía el desarrollo de los acontecimientos en el mundo. A principios de 2002 estaba convencido de que éste era un asunto muy gordo que tenía la responsabilidad de afrontar. Lo hice durante mi campaña por el Partido Verde al Senado de EEUU aquel año en Nueva Jersey. El segundo párrafo de mi programa decía, “Caminar hacia la independencia energética, revertir el calentamiento global y crear puestos de trabajo a través de un programa de choque para conseguir energía del Sol, el viento y otras fuentes de energía renovables”.



Pero creo que lo que en realidad me empujó a hacer de ésta mi principal prioridad como activista fue lo que pasó en Europa en el verano de 2003. Un mes de Agosto brutalmente caluroso provocó entre 20.000 y 40.000 muertes, sobre todo entre gente de avanzada edad. Según Wikipedia, la enciclopedia libre en Internet, “La ola de calor ha sido relacionada inequívocamente con extremos climáticos sin precedentes ocurridos en otras partes del mundo que han tenido lugar en el mismo periodo general (como la peor sequía desde que existen registros en la historia de Australia durante el verano Australiano anterior, y enormes inundaciones en EEUU) y atribuidos al calentamiento global”.



Yo ya sabía que había islas en el Pacífico que podrían desaparecer y que grandes porciones de países como Bangladesh harían lo propio si los océanos continuaban subiendo. Sabía del derretimiento del hielo del Ártico y sus efectos sobre el pueblo esquimal y otros. Pero leer en los periódicos sobre decenas de miles de muertes causadas por el calor en Europa, en un continente relativamente privilegiado, en un período de tiempo tan corto me llegó al alma.



Dos años después estoy inmerso en esto. Dentro de tres semanas se llevarán a cabo acciones alrededor de todo el mundo el 3 de Diciembre, en lo que se ha convertido en un Día Internacional de Acción para Detener el Calentamiento Global. En los Estados Unidos habrá probablemente más de, al menos, 100 localidades, quizá muchas más, en las que se llevará a cabo algún tipo de acción.



Se eligió el 3 de Diciembre porque está justo en medio de una gran Conferencia sobre el Clima que realiza la ONU en Montreal, Québec, que se celebra desde el 28 de Noviembre hasta el 9 de Diciembre. 12.000 personas de más de 150 países estarán presentes. La mayoría serán firmantes del Protocolo de Kyoto. EEUU, uno de los pocos países que no han firmado, estará allí, obstaculizando literalmente los esfuerzos de otros países para endurecer la acción mundial en esta crisis.



Es importante- no, es URGENTE- que esas acciones del 3 de Diciembre, en particular en EEUU, sean tan amplias y tan numerosas como sea posible. El calentamiento global, el catastrófico cambio climático, no es sólo otro asunto, una cosa más sobre la que sentirse mal. Es algo trascendental, algo que está relacionado con mucho más. Necesitamos una transición rápida, global, hacia la conservación de la energía, la eficiencia energética y las fuentes de energía limpias y sostenibles como el Sol, el viento, las mareas, en lugar de la combustión de petróleo, carbón y gas natural, causantes del efecto invernadero. Sin esta revolución de la energía limpia, las condiciones de vida de la gente alrededor del mundo continuarán deteriorándose mientras experimentamos huracanes, sequías, inundaciones, subidas del nivel del mar más fuertes y la difusión de enfermedades como el asma, la malaria y el virus del Nilo Occidental. Las sociedades se verán alteradas masivamente, y veremos una escalada de las guerras energéticas, en Oriente Medio, América Latina y posiblemente en cualquier lugar, y una continuación de los ataques terroristas. Los que se llevarán la peor parte, como vimos en Nueva Orleans tras el huracán Katrina, serán aquellos más vulnerables a causa de la pobreza y el racismo.



El movimiento pacifista tiene una responsabilidad especial, me parece a mí, en hacerse cargo de este asunto e integrarlo en su trabajo en curso para acabar la guerra en Irak. La conexión es obvia, dado que la guerra es sobre el control del petróleo iraquí y la reestructuración de Oriente próximo para convertirlo incluso más directamente en una región dominada por lo EEUU para beneficio de las compañías energéticas de EEUU y las prácticas económicas ecológicamente insostenibles de nuestra sociedad. A la inversa, debemos educarnos a nosotros mismos y a la gente en general sobre el hecho de que hay otro camino, de que podemos y debemos disminuir nuestro uso del petróleo. Debemos terminar nuestros líos militares y neocoloniales en Oriente Medio mientras proporcionamos una alternativa económica positiva para esos países a través de apoyo para amplias granjas solares y eólicas.



Debemos articular la visión positiva de una revolución internacional sobre energía limpia que, en palabras del autor Ross Gelbspan, “creará millones de puestos de trabajo en todo el mundo, incrementará la riqueza general y la equidad de la economía global y proporcionará una plataforma para unir a los países del mundo en torno a un proyecto global común”.



¡Que el 3 de Diciembre sea un toque de atención para que el mundo sepa que este movimiento popular que se necesita con urgencia ha llegado!



Ted Glick es coordinador de Climate Crisis, USA, Join the World (www.climatecrisis.us). Se puede contactar con él en usajointheworld@igc.org. 973-338-5398 o PO BOX 1132, Bloomfield, NJ, 07003.