Tuesday, August 15, 2006


Internazionala

Defendámos el derecho del pueblo cubano a decidir su futuro

        

Cuba ha puesto en práctica, con éxito, un ensayo del plan de sucesión de Fidel Castro. El gobierno de Estados Unidos y toda la gusanería maiamera esperaban este momento para arremeter contra Cuba y poner la guinda a más de 40 años de bloqueo criminal contra el pueblo cubano. Pero, una vez más, el pueblo cubano ha desbaratado los planes del imperialismo yankee.

kimetz

El mes pasado la norteamericana “Comisión de Ayuda para una Cuba Libre”, presidida por Condoleezza Rice, publicó un informe en el que recomendaba la creación de un fondo de 80 millones de dólares en apoyo a la oposición. El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow afirmó que estaban “listos y ansiosos para otorgar asistencia humanitaria, económica y de otra naturaleza al pueblo de Cuba”. Carlos Gutiérrez, Secretario de Comercio yankee dijo que “llegó el momento de transición hacia una verdadera democracia en Cuba”.

 

Toda esta palabrería no significa otra cosa que el imperialismo norteamericano está deseoso de volver a hincar las garras en la isla, explotar al pueblo cubano y acabar con su independencia. ¿De qué democracia hablan?, ¿de la misma democracia que han llevado a Afganistán o Iraq?, ¿de la democracia que sus aliados sionistas han lanzado en Líbano?. Este tipo de democracia no se puede desear a ningún pueblo del mundo.

 

El coro de los gobiernos occidentales ha sido unánime. Sin ir más lejos la vicepresidenta del gobierno del Estado español, Mª Teresa Fernández de la Vega, ha afirmado que “el futuro de Cuba será decidido por todos los cubanos con el apoyo de la comunidad internacional”. Leasé “no vamos a permitir que el pueblo cubano decida sobre su futuro y apoyemos sin rechistar lo que dicte Estados Unidos... y si además nosotros también podemos sacar tajada, mejor”.

 

Cuba es, desde hace años, primera línea de resistencia de las ambiciones coloniales norteamericanas. Es un claro ejemplo de que es posible para los países oprimidos, librarse del yugo imperialista norteamericano que tiene sojuzgado a toda Latinoamérica.

 

Las razones por las que Estados Unidos quiere volver a hincarle el diente a Cuba han cambiado. A parte de seguir queriendo para sí las propiedades que las empresas yankees poseían en la isla, ya no se trata de poner freno a las ambiciones del bloque soviético. Desde la caída de la URSS, Cuba volvió a ser ejemplo de resistencia y esperanza para una nueva Latinoamérica y eso es lo que de veras preocupa al gran hermano del norte. Para Estados Unidos, acabar ahora con el régimen cubano constituiría una clara advertencia para aquellos países que ponen trabas al saqueo yankee y de sus aliados en Sudamérica, como es el caso de Venezuela y Bolivia. ¡El gobierno de los imperialistas gringos no tiene ningún derecho a decidir sobre el futuro del pueblo cubano ni de ningún otro pueblo del mundo!.

 

Estados Unidos aprovecha la ocasión para arremeter contra el “peligro rojo” desfigurando lo que significa el autentico comunismo. Lo caracteriza como una sociedad totalitaria donde el pueblo se encuentra indefenso ante la tiranía de los de arriba. Desde luego, este tipo de sociedad tiene más que ver con su modelo de “democracia” que con la transformación consciente de la sociedad dirigida por el proletariado con el fin de abolir las clases, las diferencias de clase y emancipar al conjunto de la humanidad.

 

Por tanto, es tarea de todos los revolucionarios, de todos los antiimperialistas, de todos los que luchamos por la independencia de los pueblos del mundo con nuevas relaciones solidarias y no basadas en la explotación de los más débiles, el defender la soberanía e independencia del pueblo cubano. Con la esperanza de que los cambios que se den en la isla hagan avanzar al pueblo cubano hacia una sociedad más justa y lo acerquen al comunismo en lugar de retrotraerlo al dominio y explotación del imperialismo yankee.