Monday, July 2, 2007


Internazionala

¿Hacia dónde va la Revolución cubana?

        

Desde que hace unos meses el líder de la Revolución cubana Fidel Castro fue ingresado en el hospital, han sido múltiples los rumores sobre si su enfermedad era irreversible o si se iba a morir, sobre quién lo iba a sustituir y el futuro de la Revolución cubana.

Ibai Arrola para Kimetz

Haciendo un poco de historia sobre la revolución nos damos cuenta de que, aunque el proceso no ha sido lineal, hay un hecho que siempre se ha mantenido: el masivo apoyo del pueblo cubano a su revolución y su alto nivel de conciencia revolucionaria.

Hagamos, pues, un poco de historia. La toma del poder, que no el triunfo de la revolución, se produce en 1959 y al principio su carácter era democrático popular ya que no todos los dirigentes revolucionarios eran marxistas-leninistas. Salvo Raúl Castro, el Che Guevara y algún otro, el resto eran más bien nacionalistas pero de profundas convicciones antiimperialistas, sobre todo antiyanquis.

Una de las primeras medidas de la revolución fue la necesaria reforma agraria que repartió las tierras de los grandes propietarios enriquecidos con los anteriores gobiernos y sobre todo con la dictadura fascista de Batista. Así como la nacionalización de las principales empresas extranjeras (sobre todo yanquis) y la campaña de alfabetización para combatir el alto grado de analfabetismo.

En cuanto a sus instituciones, lejos de las falsas acusaciones hechas por el imperialismo yanqui y sus acólitos, nunca ha habido en Cuba un nivel tan elevado de democracia. Con Asambleas del Poder Popular donde las masas ejercen su poder de decisión y el poder ser elegidas, desde el nivel más bajo de fábrica o municipio hasta la Asamblea nacional.

La Revolución cubana pasó momentos muy críticos como la Invasión de Bahía de Cochinos por parte de los antiguos oligarcas cubanos que habían medrado con la dictadura de Batista, en colaboración con los servicios secretos estadounidenses y con gánsteres americanos que violando las leyes internacionales y la soberanía de los pueblos intentaron reponer el antiguo régimen.

Otro caso de especial relevancia es el de la Crisis de los misiles, cuando fruto de la alianza de Cuba con la Unión Soviética y como consecuencia de la «guerra fría» estuvo a punto de producirse una conflagración mundial en la que si bien es justo decir que ello hubiera llevado a toda la humanidad a un desastre sin precedentes, no es menos justo decir que la Unión Soviética dejó a Cuba un tanto abandonada y traicionada fruto de la política revisionista de «coexistencia pacífica» entre las superpotencias. Kruschev pactó con EE.UU. la retirada de misiles en Cuba a cambio de que los yanquis los retirasen de Turquía. El pacto entre ambas potencias imperialistas dañó la revolución, pero sirvió de lección al pueblo cubano para no fiarse tanto del socialimperialismo soviético.

El otro gran momento de crisis de la Revolución cubana es el momento de renuncia del Che a sus cargos en Cuba y su gira revolucionaria por el África negra (Congo) y Latinoamérica (fue asesinado en 1967 por la CIA y el Ejército boliviano). Mucho se ha especulado por parte de los ideólogos del imperialismo y sus títeres «izquierdistas» de que el Che rompió lazos con la revolución y con Fidel Castro por el camino que llevaba la revolución. Y aun siendo ciertas las críticas del Che hacia el rumbo que había tomado Cuba de dependencia de la URSS que la llevaba a imitar su política socioeconómica de capitalismo burocrático de Estado, nunca se ha probado que rompiera relaciones como tal.

El último período crítico que se ha vivido en Cuba es conocido como el del «período especial». Que comienza con la definitiva caída del socialimperialismo soviético que lleva a Cuba a quedarse aislada política, económica y militarmente y a tener que enfrentarse en solitario al imperialismo yanqui y sus aliados.

Esta situación cambia al entrar el nuevo siglo con el triunfo de la Revolución bolivariana en Venezuela, el triunfo electoral de Evo Morales en Bolivia y a otras victorias de fuerzas progresistas antiyanquis en Latinoamérica, lo que lleva a la Revolución cubana a dejar de estar aislada y a recobrar esperanzas con los intercambios con Venezuela que la provee de petróleo a cambio de médicos para las barriadas populares venezolanas.

Pero volviendo al «período especial» nos encontramos con una época en la que los dirigentes y elementos seguidores del camino capitalista en Cuba van adquiriendo más poder dentro del Partido comunista y en la sociedad. Con el acceso de parte del pueblo cubano al dólar se intensifican las desigualdades sociales, se crean empresas privadas y una enorme industria entorno al turismo, por poner los ejemplos más destacados. Estos elementos no aparecen de la noche a la mañana. En el socialismo siguen existiendo las clases, la lucha entre ellas y no está decido quien vence a quien, si el proletariado o la burguesía.

En la actualidad y sobre las especulaciones sobre Cuba, si evolucionará hacia un capitalismo estilo occidental, hacia un nuevo capitalismo a la china o hacia la recuperación de las conquistas del proletariado y el pueblo cubano y su profundización en ellas, sólo el tiempo lo dirá, pero sobre todo será el pueblo revolucionario cubano y nadie más quien lo decidirá.