Internazionala
El proceso de reformas impulsado por los maoístas en Nepal se ha visto frenado de golpe. Tras nueve meses de encabezar un gobierno de coalición, en el que como principales éxitos –por no decir los únicos, y estos aspectos se abordarán en un artículo posterior- hay que mencionar la abolición de la monarquía, la proclamación de la República Democrática Popular Federal y las reformas en el sector fiscal (con un incremento de la recaudación del 35’4%) el primer ministro ha dimitido en protesta por la decisión del presidente de reponer en su cargo al jefe del Ejército, previamente destituido por el gobierno ante las reiteradas muestras de desobediencia y, en especial, por su oposición a cumplir uno de los aspectos claves del acuerdo de paz firmado en 2006 y recogido en la constitución provisional que rige en estos momentos: la incorporación de los combatientes maoístas al Ejército.