Sunday, May 2, 2010


Internazionala

La política de la administración Obama amenaza a la humanidad

        

Las recientes iniciativas del gobierno de EEUU confirman que la actual Administración, lejos de renunciar a una estrategia de dominación mundial, se propone ampliarla en múltiples frentes.

Miguel Urbano Rodrigues del Partido Comunista Portugués (PCP)

Aquelloo que parecía imposible hace un año está ocurriendo: la política exterior de Obama es más agresiva y peligrosa para Asia, África y América Latina que la de George Bush. Pero esta realidad aún no se ha hecho evidente para la grandes mayorías, influenciadas por la campaña mundial que presenta el presidente de los EEUU como un político progresista y defensor de la paz.


Los actos le desmienten, a pesar de las promesas y la oratoria.


Los medios occidentales dedican poca atención a las iniciativas que se integran en la expansión global del militarismo estadounidense. Pero este silencio no impide que estas sean una realidad.


EL AFRICOM


Una reciente visita a los países africanos del general William Garnett -por ejemplo- pasó inadvertida. Resulta que este jefe militar fue a dinamizar el AFRICOM, sigla que designa al mando del ejército permanente EEUU que a instalarse en África. La misión del general Garnett consistió precisamente en contactos a alto nivel con el objetivo de encontrar una sede para este ejército, cuya creación fue aprobada hace años.


Se sabe que hasta la fecha sólo dos países, Liberia y Marruecos, se han ofrecido para recibir el AFRICOM. El general tropezó, sin embargo, con rechazo frontal de la Comunidad de Desarrollo de África del Sur, la SADC, una organización que agrupa a 15 países del sur del continente, incluidas Angola y Mozambique.


Son dos los objetivos del AFRICOM. Según la Casa Blanca, el principal sería la lucha contra el terrorismo y el fortalecimiento de las “democracias” de la región. El otro sería fomentar las relaciones económicas de EEUU con África.


En realidad este ejército fue diseñado como fuerza de intervención para apoyar a los gobiernos aliados del continente en su lucha contra los movimientos progresistas. Además, la presencia militar de EEUU podría crear condiciones muy favorables para controlar el petróleo y los enormes recursos minerales en África.


Mientras no se decide qué país será sede del AFRICOM, el Pentágono mantiene fuerzas en las Seychelles y Djibouti (antigua Somalia Francesa). Fue desde allí desde donde los aviones no tripulados (los famosos drones) bombardearon Somalia. El general William Ward, del AFRICOM, dijo recientemente que Somalia es hoy “un objetivo central del Ejército de EEUU en el continente.”


Al mismo tiempo, la OTAN amplía su presencia en el Índico.


YEMEN


La aplicación de la nueva estrategia de EEUU para el Índico y el Cuerno de África fue acompañada a principios de enero por una intensa ofensiva mediática.


El fracasado atentado terrorista de un nigeriano contra un avión de Norwest Airlines con destino a Detroit, funcionó como impulso para una campaña que, a través de presuntos vínculos de este joven, catapultó a Yemen a los titulares de los medios de comunicación social. De un día para otro, aquel olvidado país del sureste de la Península Arábiga, pasó a ser apuntado como el foco principal de Al-Qaeda y una amenaza para la seguridad de los EEUU.


Una masa torrencial de informaciones falsas se extendió por todo el planeta, en una repetición de lo ocurrido en 2004 en vísperas de la agresión contra Irak cuando Washington forjó el mito de las “armas de extinción masiva” como pretexto para la invasión.


El general Petraeus, comandante supremo de EEUU para el Oriente Medio y Asia Central, visitó Sana’a, donde le prometió el presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, un aliado, un gran aumento de la “ayuda” norteamericana que el año pasado ya ascendiera a 67 millones de dólares.


El presidente Obama, en Washington, habló del “peligro yemení” y el primer ministro británico Gordon Brown se apresuró a alinearse con la Casa Blanca y el 3 de enero dijo en una entrevista a la BBC: “tenemos que hacer algo más” en el Yemen Somalia.


Casi simultáneamente, el asesor de Obama para la seguridad nacional y el terrorismo, John Brennan, fue más lejos: “convertiremos el Yemen -informó- en una prioridad para este año”.


La agresión militar precedió, sin embargo, a estas declaraciones oficiales.


Ni Obama, ni Petraeus ni Brennan explicaron que la Fuerza Aérea de EEUU bombardeó intensamente en el territorio de Yemen, en diciembre, con misiles Crucero y aviones no tripulados en operaciones coordinadas con el ejército de Arabia Saudita.


En un artículo bien documentado, publicado por Global Research, Rick Rozoff revela los pormenores de esas acciones militares y de las iniciativas políticas que acompañan la escalada imperialista en el Yemen.


El cierre seguido por la inmediata reapertura de las embajadas de EEUU, Reino Unido y Francia, fue una farsa para impresionar a los norteamericanos y europeos y neutralizar las posibles reacciones de protesta contra la apertura de un nuevo frente de guerra en Yemen.


Los guerrilleros de las tribus houthis, chiítas, que combaten contra el gobierno de Saleh en el Norte, son presentados por Washington como peligrosos terroristas de Al Qaeda. Lo mismo ocurre con las fuerzas del Partido Socialista de Yemen que, en el Sur, luchan por la autonomía que se le niega.


Según portavoces de los houthy, Arabia Saudita disparó en diciembre más de mil misiles contra sus campamentos en una guerra no declarada. El número de víctimas civiles de los bombardeos de EEUU en la zona sería muy elevado.


“Con el pretexto de proteger el territorio de EEUU de esta vaga y ubicua entidad (Al Qaeda) -escribe Rick Rozoff- el Pentágono está involucrado en operaciones militares que van del occidente africano al este de Asia contra grupos de izquierda y otros, no vinculados a Osama Bin Laden, en Colombia, Filipinas y Yemen, milicias chiítas en el Líbano y el Yemen, rebeldes étnicos en Malí y en Níger, y una rebelión cristiana extremista en Uganda.”


La instalación de siete bases militares norteamericanas en Colombia es parte de esta escalada militarista mundial. En América Latina la estrategia de la actual administración de EEUU es más agresiva y falta de respeto a la soberanía de los pueblos que los gobiernos anteriores (véase odiario.info de 7 de enero de 2010).


La transformación de una iniciativa de supuesta “ayuda humanitaria” a Haití, devastada por un terremoto apocalíptico, en una operación militar, mediante el envío de una fuerza de más de 15.000 soldados que ocuparon el país, imponiendo discrecionalmente la voluntad de Washington, es una demostración de la peligrosa estrategia imperial de la administración Obama.


El discurso farsaico del presidente de EEUU no funciona sino como un anestésico de las conciencias, dificultando mucho la percepción de la amenaza que representa para la humanidad la política orientada a la dominación de la humanidad por el sistema de poder imperial.


El discurso de la fachada progresista se mantiene, pero es negado cada semana por los hechos. Las medidas anunciadas en el ámbito financiero para castigar los abusos de los banqueros de Wall Street y la corrupción de los señores de las finanzas son, particularmente, un ejemplo de la hipocresía del discurso presidencial. Desde que tomó posesión, la política financiera de Obama no ido dirigida a la solidaridad con las víctimas de la crisis -el pueblo de Estados Unidos- sino para la salvación de los responsables, los banqueros y las grandes empresas en quiebra.


Habiendo perdido la hegemonía económica ejercida en la segunda mitad del siglo XX, el sistema de poder estadounidense intenta, por medio de la escalada militarista y el saqueo de los recursos de los pueblos del antiguo Tercer Mundo, prolongar la dominación del capitalismo a escala mundial, superando por la violencia la crisis estructural que le afecta y presiona para su desaparición.


En este contexto, la política exterior de la administración Obama supone para la humanidad la más peligrosa amenaza a la que se enfrenta desde el Tercer Reich alemán.


Una derrota será el resultado inevitable del desafío imperialista. Pero va a tardar.


Para luchar victoriosamente contra esta amenaza, es imprescindible que decenas de millones de mujeres y hombres progresistas tomen en la Tierra consciencia de esa realidad.




Vila Nova de Gaia, 20 de enero de 2010