Sunday, February 14, 2010


Internazionala

Sálvese quien pueda Estallido financiero: La UE sin planes para apagar el incendio

        

Las grandes potencias capitalistas ya estandarizaron un procedimiento para hablar de sus problemas (principalmente de la crisis económica-financiera): Se reúnen, toman café, se sacan la foto, hacen una "declaración" pública, y después cada uno por su lado.

IAR Noticias

Sucedió, por ejemplo, con el último conflicto armado en el Cáucaso, donde el eje USA-UE  no pudo dar una respuesta unificada a la ofensiva militarista rusa.

Sucedió durante todas las cumbres y reuniones fracasadas que mantuvo el G-7 para instrumentar una reforma financiera (cobrarle impuesto a los bancos y romper la hegemonía USA-dólar).

Y ahora está sucediendo con la Unión Europea, cuyos miembros han emitido una pomposa declaración solidarizándose y prometiendo ayuda para rescatar a Grecia, cuya economía se encuentra en rojo y en virtual cesación de pago.

Grecia, coinciden todos los analistas, es la mecha de un potencial estallido financiero en cadena que podría , como emergente principal, desencadenar un proceso de crisis social en la eurozona (Ver: Señal: La crisis fiscal derrumba a los mercados mundiales).

Hay razones de peso para que la UE tome urgentes medidas con Grecia.

"La UE debe convencer a los mercados, en particular el de bonos, que los países más importantes de la zona euro, encabezados por Alemania y Francia, no permitirán el colapso de uno de sus miembros, pero sin disminuir la presión para que Grecia ponga en práctica severos ajustes presupuestarios", señaló el viernes The Wall Street Journal.

El espaldarazo (solo"declarativo") de la UE a Grecia representa un reconocimiento implícito de que el bloque cambiario necesita resolver lo que algunos consideran su principal debilidad: la ausencia de una política fiscal coordinada. Bajo el sistema actual, el Banco Central Europeo (BCE) tiene la facultad de implementar la política monetaria del bloque, pero tiene escasa influencia sobre la política fiscal de los países miembros.

Grecia representa menos del 3% de la economía de la zona euro, que bordea los US$12 billones (millones de millones), pero ha violado reiteradamente las normas de la UE que exigen a los países miembros que sus déficit fiscales no excedan el 3% de su Producto Interno Bruto (PIB).

En otras palabras, los líderes de las potencias centrales europeas plantearon el problema, precisaron el diagnóstico, pero no elaboraron ningún plan o acción concreta para rescatar a Grecia.

Un título de The Wall Street Journal lo grafica: "La UE compromete su apoyo a Grecia, aunque no brinda detalles de un rescate".

En resumen, y más allá de los discursos formales, en el sistema capitalista (decadente y en crisis) lo único permanente es el individualismo y el "sálvese quien pueda".

Ese es el pasaporte más seguro a su extinción inevitable.




Sucedió, por ejemplo, con el último conflicto armado en el Cáucaso, donde el eje USA-UE  no pudo dar una respuesta unificada a la ofensiva militarista rusa.


Sucedió durante todas las cumbres y reuniones fracasadas que mantuvo el G-7 para instrumentar una reforma financiera (cobrarle impuesto a los bancos y romper la hegemonía USA-dólar).


Y ahora está sucediendo con la Unión Europea, cuyos miembros han emitido una pomposa declaración solidarizándose y prometiendo ayuda para rescatar a Grecia, cuya economía se encuentra en rojo y en virtual cesación de pago.


Grecia, coinciden todos los analistas, es la mecha de un potencial estallido financiero en cadena que podría , como emergente principal, desencadenar un proceso de crisis social en la eurozona (Ver: Señal: La crisis fiscal derrumba a los mercados mundiales).


Hay razones de peso para que la UE tome urgentes medidas con Grecia.


"La UE debe convencer a los mercados, en particular el de bonos, que los países más importantes de la zona euro, encabezados por Alemania y Francia, no permitirán el colapso de uno de sus miembros, pero sin disminuir la presión para que Grecia ponga en práctica severos ajustes presupuestarios", señaló el viernes The Wall Street Journal.


El espaldarazo (solo"declarativo") de la UE a Grecia representa un reconocimiento implícito de que el bloque cambiario necesita resolver lo que algunos consideran su principal debilidad: la ausencia de una política fiscal coordinada. Bajo el sistema actual, el Banco Central Europeo (BCE) tiene la facultad de implementar la política monetaria del bloque, pero tiene escasa influencia sobre la política fiscal de los países miembros.


Grecia representa menos del 3% de la economía de la zona euro, que bordea los US$12 billones (millones de millones), pero ha violado reiteradamente las normas de la UE que exigen a los países miembros que sus déficit fiscales no excedan el 3% de su Producto Interno Bruto (PIB).


En otras palabras, los líderes de las potencias centrales europeas plantearon el problema, precisaron el diagnóstico, pero no elaboraron ningún plan o acción concreta para rescatar a Grecia.


Un título de The Wall Street Journal lo grafica: "La UE compromete su apoyo a Grecia, aunque no brinda detalles de un rescate".


En resumen, y más allá de los discursos formales, en el sistema capitalista (decadente y en crisis) lo único permanente es el individualismo y el "sálvese quien pueda".


Ese es el pasaporte más seguro a su extinción inevitable.