Monday, August 9, 2010


Langile mugimendua

Un vasco de izquierdas resignado a la razón: 29-S (Inspirado en el incansable Carlos Tena)

        

Mirad, yo soy comunista, vasco y muy cercano a la izquierda abertzale. Siento verdadera ofuscación y desagrado tanto hacia los mega-burocratizados y "vendidos" UGT/CCOO como palpable resulta también mi enfado e irritación hacia esos sindicatos vascos que, diferencias lógicas aparte, podrían hacer piña y no la hacen.

Guillermo

 3 Iruzkin.

Para mí una huelga es una huelga, concertada, citada, espontánea; del color o de la forma que sea seguirá siendo un método de presión trabajadora. Por eso las apoyo, a todas, creo que no hay ni una huelga que me haya llegado a parecer irracional. Así pues, apoyé y colabore en la huelga de hace poquitos meses en mi nación, en EH, pueblo combativo y digno. Así pues, apoyaré y colaboraré en esta huelga del 29-S, aunque por ello me gane alguna que otra mala mirada de mi vecino, el nacionalista.


Soy escéptico con esta huelga, lo fui desde el principio de su anuncio, como tantos otros, pero no me puedo permitir quedarme en el sofá de mi casa como hacen, antes incluso del propio calentamiento para el paro general, muchos de mis amigos diciendo: "será un fiasco", alegando que "no tendrá fuerza".


Y a pesar de mi confeso escepticismo, me he metido bien en la cabeza que si esta huelga pasa a constituir todo un fracaso (que puede) no lo será por mí, no quiero ser partícipe de un resultado tan negativo para mi propia clase, que no es otra que la trabajadora, dejando a un lado la militancia, sindicatos y conflictos territoriales.


Ayer mismo me hice con unos folletos de CCOO que me encontré en una cabina desde la que estaba llamando, y ya que me salió gratis, lo fui distribuyendo entre los obreros de la planta industrial de detrás de mi casa y el resto colgándolos por todo mi barrio, en cualquier sitio visible que encontraba.


Es un pequeño ejemplo con el que pretendo demostrar que, diferencias nacionales o políticas aparte, el 29-S se juega un partido, nuestro equipo contra el de los explotadores, los banqueros, los grandes burgueses y ese gobierno al que, como buen representante y defensor de los anteriores,   tanto le agradan las tijeras. Esas tijeras con las que recorta nuestros derechos y libertades, tan duramente conquistadas (muy probablemente y entre otras cosas, con otras huelgas, muchas de ellas cuestionadas como la que viene ahora, ¿Porqué no?). 


Y aunque no me lleve bien con gran parte de la hinchada que va a ir a animar a los míos, sé que entre todos transmitiremos más fuerza y entereza, y todo hipotético resultado o efecto conseguido jugará en favor de nuestros intereses. Iré a animar a mi equipo, jugaré junto a él si es necesario, aunque sea un burdo amistoso, un partidillo en 2ºB, hasta en un entrenamiento lo acompañaré y le daré mi aliento.


Y todo esto para que mejore, para que si hoy no consigue la victoria, no se apague o extinga, para que eche raíces hacia un futuro diferente, uno mejor, para sembrar la semilla de la ansiada unidad. Para cambiar y transformar la realidad vigente, que es, al fin y al cabo, de lo que se trata. Tengo claro cual es mi bando, no podemos permitir que las rencillas entre nosotros se profundicen y nos dividan (más).


¡Viva la clase obrera!


¡Viva la Dictadura de Proletariado y el marxismo-leninismo!


¡Viva a autodeterminación de las naciones oprimidas!


Jo ta ke!